Vicente F. Hurtado

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Microrrelato presentado a la XI Edición de Relatos en Cadena del programa La Ventana de la Cadena SER y la Escuela de Escritores.
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Frase para participar Semana 07: Y se ríe.

Planta tomate

Chascarrillos
Y se rié. La tripulación, anonadada ante la carcajada, se gira hacia el invernadero anexo a la cabina en la que están reunidos hablando sobre el desastre del que acaban de enterarse. El robot jardinero, ajeno a las miradas de incredulidad, acaricia uno de los tomates de la planta que está regando.
—Dicen —canturrea con su voz metálica— que ellos no son los únicos de su especie en el universo y vosotros sí. ¿No es gracioso?
Microrrelato presentado a la XI Edición de Relatos en Cadena del programa La Ventana de la Cadena SER y la Escuela de Escritores.
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Frase para participar Semana 05: Que todo vuelva a ser como antes.

Cementerio de Huaraz. Ancash - Perú.

Epitafio
Que todo vuelva a ser como antes. Eso quisiera, que todo volviese a ser ese paraíso idílico de abrazos con cariño, besos sin prisa y susurros de pasión. Me estremecía cuando cogías mis manos y decías que las tenía frías, que era una chiquilla friolera. Y yo reía, como una tonta. Ahora quiero, deseo, que todo vuelva a ser como antes de haberte conocido, hijo de la gran puta. En mi nicho helado te aguardo y —por muy profundo que sea el panteón de tu familia— te juro que llegaré a ti para acariciarte con mis dedos punzantes y descarnados por el resto de la eternidad.
Microrrelato presentado a la XI Edición de Relatos en Cadena del programa La Ventana de la Cadena SER y la Escuela de Escritores.
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Frase para participar Semana 04: La ciudad del amor.

Atardecer de Yuri Ayling

El último atardecer
La ciudad del amor se ha convertido en un lugar lúgubre en el que cientos de cuervos vuelan sobre los tejados tiznados de hollín. Gritan porque no se pueden posar; gatos escuálidos y ratas rechonchas acechan cerca del anciano arrodillado frente a una lápida en la que crece hierba fresca alrededor. El hombre llora, y sus lágrimas conservan lozanas las margaritas que decoran la tumba y mantienen alejados a los carroñeros que le asedian. Años de llanto han resecado sus ojos y el final se acerca. Lo sabe porque la punta de la torre de metal bajo la que se prometieron está ardiendo.
Microrrelato presentado a la XI Edición de Relatos en Cadena del programa La Ventana de la Cadena SER y la Escuela de Escritores.
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Frase para participar Semana 03: Desde el día que murió.



El mal hijo
Desde el día que murió madre, me negué a afeitar a padre. Tuvo que hacerlo él, con pulso tembloroso, y era incapaz de evitar rasgarse las mejillas a cada golpe de navaja. Gruñía, maldecía y juraba que ojalá, al llegar yo a su edad, mis futuros vástagos me hiciesen lo mismo. Su aspecto era grotesco desde que madre no le acicalaba el pelo y mantenía su rostro limpio y untado con loción de olor a lavanda. Ahora mechones sueltos y enmarañados salpicaban su rostro plagado de cicatrices frescas que ocultaban la más antigua de todas: la que provocó que madre fuese destripada de un zarpazo.
Resumen de mi participación anual en la X Edición de Relatos en Cadena del programa La Ventana de la Cadena SER y la Escuela de Escritores.
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X Edición de #RelatosEnCadena 30

SEMANA 01 05 de septiembre de 2016: El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca.
Pluriempleo
El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca. Era idéntico al que, esa misma mañana, había frotado con una esponja cuando limpiaba el cuerpo para que el forense realizase la autopsia. Quitó las manos del cuello, se alejó de la camilla y le dijo al individuo que, por favor, se diese la vuelta.

SEMANA 03 26 de septiembre de 2016: Y le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete.
Innocenza
Y le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete y le decía que frotase bien las manchas de tomate de la camisa antes de lavarla. Y ella obedecía a su marido al igual que su madre lo hizo con su difunto padre. Y sabía que nunca debía de preguntar por el restaurante, ni por qué guardaban los paquetes de harina en la alacena de casa, ni por qué no se ponían delantales para cocinar pues —tal y como todos conocían en el pueblo— el chef era un hombre muy reservado al que no le gustaban las preguntas impertinentes.

SEMANA 04 10 de octubre de 2016: Poco antes de que los domingos fueran amargos.
El oftalmólogo
Poco antes de que los domingos fueran amargos mis cenas de los sábados consistían en miradas dulces de órbitas suculentas. Ahora, incluso los reos más sádicos esconden sus miradas cuando salgo a tomar el sol al patio, después de la misa, con el sabor de la hostia pegado al paladar y los dedos inquietos que añoran el tacto frío del bisturí.

SEMANA 06 24 de octubre de 2016: Al otro lado de la ventana.
El cielo puede esperar
Al otro lado de la ventana había cristales rotos sobre un charco de sangre reseca, o casi. Me apoyé en el alfeizar y, con cuidado de no cortarme con el vidrio empolvado que aún estaba sujeto al marco, unté el dedo y me lo llevé a la boca. Saboreé sin prisa y medité qué hacer: entrar y buscar los cuerpos para bendecir sus almas y comulgar con sus cuerpos, o continuar mi camino en busca del purgatorio. El cuervo que anidaba en mi conciencia graznó y se coló dentro de la vivienda. Así que entré. Por supuesto que entré.

SEMANA 07 07 de noviembre de 2016: Sigo observando mi trocito de cielo.
Federico
Sigo observando mi trocito de cielo, entre yerbas, terrones y camisas ensangrentadas, mientras los versos se esfuman, como las estrellas, cuando llega el alba.

SEMANA 08 14 de noviembre de 2016: Espero que puedas perdonarme.
Sibarita
Espero que puedas perdonarme, pero prefiero macerar la carne en vinagre de módena y ajo antes de cocinarla. Siento mucho que te escueza.

SEMANA 09 21 de noviembre de 2016: No era el mar pero se le parecía.
El extraño viaje del grumete que sirvió bajo las órdenes de Ulises
No era el mar pero se le parecía. Faltaban las sirenas.

El extraño viaje del grumete que sirvió bajo las órdenes de Ulises. Libro II.
No era el mar pero se le parecía. Aún quedaban sirenas.

Alboradas
No era el mar pero se le parecía. Olas de lodo batían contra el acantilado de cristal. Vuelta tras vuelta. Hasta que uno de los terrones sin disolver brincaba —a eso de las ocho y media— e iba a caer sobre el cuello blanco del vestido recién puesto, justo en ese pequeño trozo que el babero nunca quería cubrir.

SEMANA 10 05 de diciembre de 2016: De un certero bocado, le arrebató el pincel.
La impaciencia del aprendiz
De un certero bocado, le arrebató el pincel. Se apartó del óleo y se parapetó tras la mesa destartalada salpicada de infinitos colores. Su maestro ya le advirtió de que perfilase la figura del caballero antes de ponerse a detallar cada una de las escamas y dientes del dragón. Aunque lo peor vendría después, cuando el anciano pintor de batallas legendarias llegase al estudio y comenzase con su eterna retahíla, «Hay que hacer un esbozo previo de todo, muchacho. Un esbozo de todo, mi querido muchacho…», mientras giraba el único dedo que le quedaba en la mano derecha ante el cuadro sin terminar de su arrinconado pupilo.

SEMANA 15 16 de enero de 2017: Para implorarle que vuelva a casa.
Terapia
Para implorarle que vuelva a casa necesita aullar como lo haría él. Ya sabe, si espera a que la luna esté llena es más fácil. ¿Perdón? ¿Me está diciendo usted que no sabe aullar? ¿Y entonces? ¿Cómo se conocieron? Oh, que lo adoptó en una Protectora de Animales. Bien, creo que ha habido un ligero malentendido, señora. Deje un cuenco con comida en la puerta de su casa y verá como su perro vuelve pronto. Ah, que no es un perro, que es un gato. Ahora comprendo esa actitud tan arisca. Túmbese en el diván, señora. Su problema es muy peliagudo.

SEMANA 17 02 de febrero de 2017: El armario donde acababa de encerrar a su muñeca.
Psicosis
El armario donde acababa de encerrar a su muñeca olía a madre.

La habitación de Alicia
El armario donde acababa de encerrar a su muñeca tenía arañazos en la puerta y las esquinas astilladas. La niña se limaba las uñas a diario, para que no le castigasen por el destrozo, aunque sabía que ellos no iban a buscar otro culpable pues nadie más vivía en la casa. Al menos había conseguido que su muñeca conservara uno de los ojos para que así pudiese ayudarle a caminar a tientas y evitar cortarse con los restos del espejo roto.

SEMANA 20 06 de marzo de 2017: Cerró los ojos y sopló las velas.
Hogares
Cerró los ojos y sopló las velas. La embarcación dio un fuerte tirón y rompió las olas.
—¿Seguro que es buena idea, patrón? —preguntó un marinero desdentado que chupaba un mendrugo de pan.
—Ya es hora de volver a Ítaca. ¡De vuelta al hogar! —gritó Ulises, y sopló de nuevo.
—Pues esta es mi casa. ¿A que sí, niñas? —murmuró el marino a las sirenas que seguían la estela del barco y les lanzó el trozo de pan con la esperanza de que alguna de ellas sacase el torso del agua para cazarlo al vuelo.

Y que cumplas muchos más
Cerró los ojos y sopló las velas. Al abrirlos todo seguía allí, igual que antes: la tarta casera; los globos de varios colores a medio inflar; los calcetines de regalo que asomaban la puntera del envoltorio color verde claro; el hermano pequeño en la trona manchada de pegotes de papilla, chupando la nata que tenía entre los dedos; el vino del tetrabrik derramado sobre la encimera desgastada; el cuchillo para cortar la tarta bailando en su mano temblorosa; mamá en bata, acurrucada junto al frigorífico; y el cabrón de su padre, con gesto de sorpresa y mirando al techo, tendido sobre un espeso charco de sangre.

SEMANA 22 20 de marzo de 2017: Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer.
El pozo
Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer, sin gafas de protección ni máscara de oxígeno. El polvo le abrasó los pulmones y los primeros rayos del sol apuñalaron sus retinas. Era una buena forma de morir. Abajo, en la penumbra, solo existían dos posibilidades. Y ella ya estaba harta del sabor de la desesperación de las decenas de personas a las que había desmembrado.

SEMANA 23 03 de abril de 2017: Sólo le quedaba un cigarrillo.
Lucky Luke
Sólo le quedaba un cigarrillo y unas mil balas. Eso sí que era mala suerte.

SEMANA 24 10 de abril de 2017: Subió los diez pisos hasta la azotea.
Abracadabra
Subió los diez pisos hasta la azotea y entró en el sótano. Abrió la alacena que había empotrada en el suelo y miró como el cielo rompía con fuerza contra la pared. El mar, azul y calmo, barruntaba agua y el reloj de pulsera que había colgado en la pared inclinaba sus agujas hacia el buen tiempo. Decidió que no era un buen día para trucos fallidos e ilusiones rotas, así que volvió a la azotea y esperó hasta que la mano del mago le agarró de las orejas y tiró de él hacia abajo.

SEMANA 30 05 de junio de 2017: La coge con sus propias manos y la parte en dos.
La ayudante
La coge con sus propias manos y la parte en dos. De la chistera brota un chorro de sangre junto a pequeños huesos y trozos de piel blanca. El mago, que no puede dejar de sacar pañuelos de su boca, cae el suelo. Antes de morir asfixiado mira a la pequeña. La escogió de entre el público por su cara angelical para que subiese con él al escenario. Y ahí está la jodida niña, bajo los focos, sonriente y saludando a sus padres con un trozo de varita en cada mano.

SEMANA 31 12 de junio de 2017: Lo que usted diga, doctor Frankenstein.
Ygor
Lo que usted diga, doctor Frankenstein. Si insiste, le prepararé el viaje. Aunque no entiendo por qué quiere ir a visitar Londres. En ese lugar siempre llueve y la humedad no es buena ¿Y ese empeño de alojarse en Whitechapel? Allí solo encontrará chicas desharrapadas que venden su cuerpo por un mendrugo de pan. Si quiere conocer mujeres exóticas, le recomiendo Transilvania. Tengo un conocido que le podría alojar en su castillo, en las montañas. ¿No? Está bien, doctor, entonces a Londres. Pero meteré en su maleta un buen paraguas. Por cierto, ¿se llevará también su instrumental médico?

SEMANA 32 19 de junio de 2017: Sin beso de buenas noches.
Colateral
Sin beso de buenas noches cayó amodorrada. Su madre no había llegado y el cielo estallaba en fogonazos anaranjados que invitaban a cerrar los ojos y esconder la cabeza bajo la manta. Despertó con los pulmones llenos de polvo y la humedad de una lengua recorriendo su rostro. Intentó levantar una mano, pero no pudo.
—Mamá —susurró la niña— ¿Eres mamá?
Y mamá ladró.

Nonato
Sin beso de buenas noches lo metieron en el nicho. Cuando colocaban la losa despertó y, por un instante, pensó que aún seguía en el útero de su madre.