Vicente F. Hurtado

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Proyecto RelAt(Ad)os. Capítulo V.

3 comentarios
RelAt(Ad)os es un pequeño juego literario que vamos a llevar a tres bandas Hugo C. Cabeza, Ignacio J. Borraz y un servidor en nuestros respectivos blogs:

Luchando contra el Duende de la Perversidad (Hugo C. Cabeza)
Fuego y Cenizas (Ignacio J. Borraz)
Abrumado 2.0 (Vicente F. Hurtado)

Cada dos días (en principio) uno de nosotros tiene que publicar una continuación de la historia entre 100 y 300 palabras.
Podéis dejar vuestros comentarios sobre esta iniciativa en cada entrada o en Twitter mediante el hashtag: #RelAtAdos01

Relación de capítulos publicados:
Capítulo I. Hugo C. Cabeza.
Capítulo II. Vicente F. Hurtado.
Capítulo III. Ignacio J. Borraz.
Capítulo IV. Hugo C. Cabeza.

Y vamos con la quinta entrega...
Proyecto RelAt(Ad)os. Capítulo V.

CAPÍTULO V
El cerebro minúsculo del cóndor sufrió un espasmo y dejó de pertenecer al animal. La conciencia era poderosa y las plumas del ave se transformaron en placas de color dorado que aumentaron la velocidad de vuelo del ave. Los habitantes del valle escucharon un trueno y una estela dorada cruzó sobre ellos dejando un rastro de fuego tras de sí. El Pueblo del Valle buscó a los Antiguos para preguntarles por lo acontecido, pero estos se habían encerrado en el Monolito y la entrada estaba sellada. Poco después el cielo quedó cubierto por nubes negras y varias columnas de humo ascendieron al cielo. Gotas de agua tan grandes como un puño comenzaron a caer sobre el valle.
Eva llegó al claro oculto en lo profundo de la selva en el que estaba posada la nave piramidal en la que había descendido desde la Morada de Dios el día que comenzó la inseminación. El resto de naves —procedentes de distintos puntos estratégicos del planeta— habían ascendido hacia Morada de Dios, que esperaba en la zona oscura de la Luna.
El cazador cayó de rodillas cuando vio la pirámide plateada. Goterones de lluvia golpeaban el suelo reseco.
—Debes entrar conmigo —le apremió—. Pronto el agua cubrirá el valle.
—¿Y los míos? —preguntó el hombre, aunque intuía la respuesta.
—Dios os ha abandonado —se arrodillo junto a él y le acarició la mejilla—. También a los Antiguos que se han escondido en las cuevas que hay bajo el Monolito. Ellos sobrevivirán, pero no volverán a ver la luz del día. Los otros ya han partido y no regresarán.
—¿Por qué? ¿Por qué yo? —Miró a Eva y le pareció que la mujer estaba más pálida que de costumbre.
—Eres el más fuerte de los tuyos. —Le tomó de la mano y ambos se levantaron—. Escapé para ver a quién enviaban. Me alegro de que fueses tú, pues conoces la piedad. Vamos, entremos en la pirámide. Ya tendremos tiempo de hablar, cazador.
—No me has preguntado mi nombre —dijo él.
—Olvida todo lo anterior a este día, tu nombre incluido. Allá dónde vamos te llamarán Evenor.
—¿Dónde me llevas? ¿Qué lugar es ese? —preguntó, pero sin dejar de caminar hacia la nave de la mano de Eva.
—Una isla, Evenor. Una isla en la a los míos en vez de Antiguos les llaman Atlantes.

---Ir al Capítulo VI---

3 comentarios:

  1. Estoy aplaudiendo con las orejas porque las manos me duelen ya. Has puesto el listón más arriba todavía.

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  2. Esta vez sí me he quedado con sensación de ¿y ahora qué hago? :P

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