Vicente F. Hurtado

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Proyecto RelAt(Ad)os. Capítulo VIII.

2 comentarios
RelAt(Ad)os es un pequeño juego literario que vamos a llevar a tres bandas:
Luchando contra el Duende de la Perversidad (Hugo C. Cabeza)
Fuego y Cenizas (Ignacio J. Borraz)
Abrumado 2.0 (Vicente F. Hurtado)

Cada dos días uno de nosotros tiene que publicar una continuación de la historia entre 100 y 300 (y pico...) palabras.
Podéis dejar vuestros comentarios sobre esta iniciativa en cada entrada o en Twitter mediante el hashtag: #RelAtAdos01

Relación de capítulos publicados:
Capítulo I. Hugo C. Cabeza.
Capítulo II. Vicente F. Hurtado.
Capítulo III. Ignacio J. Borraz.
Capítulo IV. Hugo C. Cabeza.
Capítulo V. Vicente F. Hurtado.
Capítulo VI. Ignacio J. Borraz.
Capítulo VII. Hugo C. Cabeza.

Y vamos con la octava entrega en la que, definitivamente, he perdido la cabeza :-P
Reichsparteitag 1935 mod - Dominio público.
Reichsparteitag 1935 mod - Dominio público. Charles Russell - ARC Identifier: 558778

CAPÍTULO VIII
—¿Qué debo hacer, rey de los demonios? —preguntó Caín a Rávana—. ¿Qué deseas de mí a cambio de encontrar y exterminar a mis hermanos?
—Tu carne —contestaron al unísono las diez cabezas.
—¡Estás loco! —gritó Caín— ¿Sabes quién soy? ¡Soy uno de los que sembraron la vida en este mundo! —Soltó del cinturón la espada hecha del metal procedente de Morada de Dios y amenazó con ella a Rávana.
—Por ser quién eres, solicito tu carne. —Las cabezas mostraron sus dientes al ver el arma de Caín—. Tu alma no morirá y así cumplirás por mí la penitencia que le debo a Shiva. Después, tu esencia podrá volver con Dios.
—Si acepto, Eva vendrá conmigo —habló Caín con voz autoritaria—. Cumpliremos tu castigo juntos.
—No puede ser. Ella debe desaparecer —sentenció—. Se está haciendo fuerte y pronto querrá liberar a los humanos del gen de la maldad. Muchos pueblos ya la adoran y la llaman Madre.
—Quiero a Eva —dijo con rabia—. Que mueran los demás. Que no quede rastro de ninguno de mis otros hermanos. Pero ella vendrá conmigo.
Rávana soltó una carcajada cruel que cesó cuando el filo de la espada de Caín cortó una de las cabezas del demonio.
—Es imposible —gimoteó el rey de los demonios—. Shiva no lo permitirá.
Caín alzó de nuevo su arma con intención de decapitar una segunda cabeza.
—¡Espera! —suplicó Rávana—. Puedo ofrecerte una reencarnación. Una en la que millones de humanos te llamarán Líder y guerreros poderosos llevarán a la batalla estandartes color sangre que ondearán en tu honor —le prometió el rey de los demonios—. Y tendrás a otra Eva, una que te amará de verdad.
—¿Podré volver? —le cortó Caín impaciente—. ¿Y seré rey en este mundo?
—Así es, pero antes de sellar nuestro pacto debes deshacerte del metal de Dios —dijo Rávana con temor, señalando la espada, pero satisfecho por haber embaucado a Caín con la codicia del poder—. Ya no lo necesitarás.
Caín tomó su arma, y la lanzó con tal fuerza, que cruzó el mar y cayó en una tierra remota cubierta de brumas, donde quedó incrustada en una roca.
—Que así sea —proclamo Caín aceptando el pacto.
—Que así sea —repitió Rávana.
Una vez desarmado, las nueve cabezas abrieron la boca y se abalanzaron sobre el cuerpo de Caín. Cuando no quedó rastro ni del tuétano de sus huesos, el alma de este cruzó el universo y quedó atrapada en el vacío, en la nada absoluta, y allí olvidó quién era.
Los demonios ráksasas fueron invocados por Rávana y sus naves descendieron sobre la isla de Eva. De las entrañas de sus panzas color cobre salieron bolas de fuego que impactaron contra la isla y resquebrajaron montañas y valles. Bajo nubes con forma de hongo, el refugio de los atlantes quedó sepultado en el fondo del océano y toda su obra se diluyó en agua marina.
Milenios después, Caín se reencarnó en un rey poderoso al que llamaron Líder. Y encontró a su nueva Eva. Lo que Rávana se calló era que ambos serían simples humanos mortales.

---Ir a Capítulo XIX y Final---

2 comentarios:

  1. Me ha gustado lo de las Evas. Muy buena continuación, solo puedo decir... ¡Animo Ignacio! XD

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